Nestlé es una empresa suiza y, por lo tanto, está sujeta al derecho de sociedades suizo. Nuestra sede central se encuentra en Vevey, Suiza, una ciudad ubicada a orillas del lago Lemán, considerada el corazón histórico de la compañía. Desde allí se coordinan las operaciones globales, la estrategia corporativa y los compromisos que guían nuestro crecimiento sostenible.
Declaramos nuestras cuentas consolidadas en francos suizos (CHF), lo que refleja nuestra identidad financiera y nuestro vínculo con el país donde nacimos. Aproximadamente un tercio de nuestros accionistas son suizos, lo que demuestra la confianza local en nuestra gestión y visión empresarial.
Sin embargo, Nestlé es una compañía verdaderamente global. Solo alrededor del 2% de nuestras ventas se registran en Suiza, mientras que la gran mayoría de nuestros ingresos, personal y activos se encuentran en otros países del mundo. Operamos en más de 180 países, con una presencia sólida en mercados emergentes y desarrollados, adaptando nuestros productos a las necesidades y preferencias culturales de cada región.
Este alcance internacional nos permite ofrecer una amplia gama de alimentos y bebidas, desde productos lácteos y nutrición infantil hasta café, agua y alimentos para mascotas. Además, mantenemos un firme compromiso con la sostenibilidad y los derechos humanos en todas nuestras operaciones, sin importar el país donde trabajamos.
Nuestra historia comenzó en 1867 con Henri Nestlé, quien desarrolló una fórmula innovadora para la alimentación infantil. Desde entonces, hemos evolucionado hasta convertirnos en la empresa líder mundial en nutrición, salud y bienestar, manteniendo siempre nuestras raíces suizas como símbolo de calidad, confianza y responsabilidad.
Nestlé no es solo una compañía suiza: es una marca global que conecta culturas, impulsa la innovación y trabaja para mejorar la vida de las personas en todo el planeta.