En Nestlé, estamos comprometidos con ayudar a las personas a llevar una vida más saludable. Por ello, nos hemos fijado metas claras para reducir los azúcares añadidos en nuestros productos. Inicialmente, establecimos el objetivo de disminuirlos en un 5% para 2020, como parte de nuestra estrategia global de nutrición.
Este compromiso no es nuevo. Entre 2000 y 2013 logramos reducir la cantidad de azúcar de mesa en nuestros productos en un 32%, con especial atención en alimentos dirigidos a niños. En 2014, reforzamos nuestra meta con una reducción adicional del 10% para 2016 en productos que no cumplían con nuestros criterios nutricionales. Al cierre de 2016, alcanzamos una disminución de 39,000 toneladas de azúcar, equivalente a un promedio del 8% en esos productos.
Nuestros criterios nutricionales se basan en recomendaciones científicas y directrices de salud pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras autoridades internacionales. Aun así, reconocemos que el 7% de nuestra cartera total, incluidos algunos productos indulgentes, no cumple con nuestros estrictos estándares, aunque sigue siendo más saludable que alternativas rivales.
Continuaremos reduciendo el azúcar en nuestros alimentos y bebidas de manera responsable. Sabemos que algunos consideran que el proceso es lento, pero es fundamental hacerlo correctamente: la comida debe ser nutritiva y deliciosa. Nuestro enfoque busca equilibrar sabor y salud, sin comprometer la experiencia del consumidor.
Es importante diferenciar entre el azúcar presente de forma natural en frutas, verduras o lácteos y el azúcar añadido, que se incorpora para aumentar el dulzor. Nuestro objetivo es reducir este último, sin afectar la calidad ni el valor nutricional.
Además, invertimos en innovación y desarrollo de nuevas tecnologías para crear productos con menos azúcar, manteniendo el sabor que nuestros consumidores aman. Con estas acciones, reafirmamos nuestro compromiso de contribuir a una alimentación más saludable para millones de personas en todo el mundo.